La Terapia Craneosacral y la Nueva Medicina Germánica

Escuchar

 

El cuerpo habla. Nos dice lo que le gusta y lo que no. Solo hay que saber escucharle.

Por ejemplo.

Piensa en tu canción favorita, aquella que te produce piel de gallina cuando la escuchas. ¿Ya sabes qué canción te digo? Pues esa piel de gallina es una manifestación de la emoción. Una emoción que se pasa cuando acaba la canción.

Sin embargo, el efecto de algunas de las emociones negativas no se pasan tan sencillamente.

Sobre todo cuando la emoción negativa esta asociada a tres factores: conflicto de cierta intensidad. un shock que nos llega de manera inesperada y una vivencia en soledad. En estos casos, deja una huella en el encéfalo en forma de foco de Hamer ( Dr. Hamer / Nueva Medicina Germánica), similar al quiste energético (Dr. Upledger/ Terapia Craneosacral).

La escucha craneosacral

Una de las formas de escuchar lo que tienen que decir los tejidos del cuerpo es mediante la  Terapia Craneosacral.

Si escuchamos al cuerpo, con una palpación sutil, respetuosa y profunda (con técnicas de escucha como la del tirón fascial), este nos llevará hasta las zonas de mayor tensión y lo hace mediante las fascias.

Las fascias son envolturas de tejido conectivo que tapizan órganos, músculos, huesos, vasos sanguíneos y nervios y que, en casos de lesión, se comportan como transmisores de esa tensión en todas las direcciones del cuerpo. Y lo hacen de manera radial, igual que cuando pellizcamos una tela y salen arrugas.

La escucha, siempre respetuosa, da tiempo a los tejidos para que se expresen y abre la puerta a la confianza. Y desde esa seguridad se relaja el tejido emocional y se retroalimenta el sistema… Hemos comprobado que si escuchamos con interés y sin interrumpir el nivel de confianza de quien nos habla aumenta de manera proporcional al nivel de nuestra atención. Y esta situación facilita el flujo de comunicación entre las personas. Lo mismo sucede a nivel de tejidos. A mayor confianza, más cantidad de información llega desde los tejidos.

La nueva medicina germánica

El comportamiento de los tejidos va a determinar una jerarquía lesional que, si se sabe interpretar, facilita la secuencia de recuperación. Esto nos va a permitir viajar a través del cuerpo, como si de un trazado de carreteras se tratase, en el que los tejidos multiplican sus posibilidades de conexión. Por ello creo que estamos ante una de las especialidades terapéuticas que mejor puede hermanarse con las aportaciones de la Nueva Medicina del Dr. Ryke Geerd Hamer.

La Nueva Medicina ha conseguido describir con asombrosa precisión todo un mapa de los conflictos biológicos humanos, con su distribución territorial en el cerebro, y el vehículo que vamos a utilizar para que desplazarnos por esa cartografía es la Terapia Cráneo-Sacral.

En el momento en el que el acontecimiento, con las características que comentamos al principio (cierta intensidad, soledad, inesperado), nos deje la impronta en el encéfalo, es aquí donde la Terapia Craneosacral actúa favorablemente, bien para disolverlo o bien para cambiar la fase de simpaticotonía a parasimpaticotonía (las dos fases del sistema nervioso vegetativo, también llamado autónomo).

En la teoría del Dr. Hamer, sobre la nueva medicina germánica, destaca lo que él llamó el triángulo de la enfermedad: el Dr. Hamer postuló que la enfermedad la expresa el enfermo mediante un triángulo. En este triángulo situamos en el vértice superior la psique y en los vértices de la base el cerebro y el órgano afectado, respectivamente.

La psique actúa, la mayoría de las veces, como estación receptora de un conflicto biológico, dejando una huella en el encéfalo. Una huella que altera la comunicación con el órgano que gobierna. Esta huella se reconoce con el nombre de foco de Hamer y es observable en un TAC craneal, y de RM craneal.

Escuchando

El trabajo que el Dr. Hamer realizaba era trabajar directamente el conflicto sobre la psique. Sin embargo, nosotros lo vamos a realizar sobre los tejidos, escuchando.

El trabajo que se va a aplicar se ejecuta de la manera más respetuosa posible: exclusivamente con las manos, siguiendo fielmente el comportamiento de los tejidos. Utilizamos nuestras manos, previamente adiestradas, para rescatar toda la información posible que transmita el cuerpo del paciente.

Con la Terapia Craneosacral, trabajamos sobre el cerebro, y sobre los órganos simultáneamente. Al conectar de este modo, la psique del paciente se suele activar y acaba liberando su estado de ánimo. Por tanto con la Terapia Craneosacral estamos ante una de las mejores maneras de practicar la Nueva Medicina Germánica, de forma respetuosa y global, sobre el triángulo de la enfermedad que postula el Doctor Hamer: psique, cerebro y órgano.

¿Queréis probarla?

 

 

 

 

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